Instalaciones

El Edificio:

A lo largo de los diferentes actos celebrados en el mes de mayo de 2003 con ocasión del homenaje tributado a los principales artífices de la construcción del Colegio Ntrs. Sra. De la Paz:

 

• D. José María Subirachs, escultor.

 

• Fray F. Coello de Portugal y Acuña, arquitecto.

 

• D. José Vicente Sámano Pacheco, aparejador.

 

• Padre Ángel Lucas Martínez, Superior del Colegio.

 

fue resaltada la importancia arquitectónica y artística de esta gran obra incluida en el Inventario General del Patrimonio Cultural de Cantabria por Resolución de fecha 6 de febrero de 2002 de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del gobierno de Cantabria.

 

 

Nos servimos ahora de la introducción elaborada por el arquitecto y antiguo alumno del centro D. José Alberto Martínez Velasco como anticipo al mencionado homenaje, para procurarnos un mejor conocimiento del edificio, de su fachada principal y de sus autores. Tomamos para ello aquellas partes de su introducción que hacen referencia a las cuestiones técnicas y descriptivas.

 

“… El colegio adopta para su uso docente el esquema utilizado en los monasterios. Resuelve su programa mediante la disposición de dos grandes piezas prismáticas a modo de pabellones, exentos y bien orientados, que se destinan respectivamente a aulas y residencia de la Congregación. A esta última se adosa el volumen emergente de la Iglesia. Se desarrollan los usos comunes en un cuerpo bajo, semienterrado, que distribuye en torno a un núcleo ajardinado interior los recorridos que conectan estas funciones. Su importante materialización en hormigón armado, paños aislados de ladrillo visto y enormes cristaleras longitudinales de finas carpinterías de hierro, queda rematada con la estructura atirantada que soporta la cubierta de la Iglesia y, en su fachada Norte, con la colosal composición de Subirachs…”

 

“… no quisiera dejar pasar la oportunidad de expresar que, al acercarme a esta obra y a sus autores, me resulta imposible discernir cuantas relaciones con movimientos artísticos pudieran establecerse. Podríamos hablar de su contemporaneidad con obras maestras de la arquitectura de talla internacional y de su relación con los grandes maestros que la concibieron, sean estos de alcance mundial, como es el caso de Le Corbusier y su Monasterio de “La Tourette” encargado por los dominicanos, o nacionales, como Fisac, Oiza y su Basílica de Aranzazu construida en colaboración con grandes maestros de la escultura, y el mismo Javier Carvajal amigo personal del autor de este colegio.

 

Hablaríamos de una segunda generación de arquitectura del Movimiento Moderno, de la limpieza de su resolución, del denominado brutalismo que establece en el tratamiento de sus muros de hormigón y la masiva presencia de sus volúmenes, del expresionismo, de sus angulaciones y, en fin, del despojo en la ornamentación que caracteriza con fuerza sus espacios. Al hablar de la espléndida fachada del maestro Subirach, pura expresión y tratamiento, recurriríamos al desplazamiento de volúmenes en abstracción, marcadas con el nombre del colegio para liberar la eterna conjugación de tres letras capitales. Estamos hablando de constructivismo, de expresionismo, de serialismo, de antesalas del postmodernismo y del minimalismo, y de aquél expresionismo abstracto tan idolatrado por autores americanos como Ventura, con sus enormes letreros, Cy Twombli con sus grafismos y tantos otros artistas aparentemente más cercanos por su difusión e inclusión en los mercados del arte.

 

En Torrelavega debemos sentirnos orgullosos de poseer esta obra que, junto a  alguna de sus contemporáneas que respondió en su formalización de una manera diametralmente opuesta a una función similar, (Iglesia de Campuzano) construyen ciudad y la significan mediante la nobleza del arte. Los años sesenta supieron dejarnos en Torrelavega un número importante de obras de arquitectura que reflejaban el vivo desarrollo económico de aquellos años: las viviendas de la calle José Mª Pareda y tantas otras de Ricardo Lorenzo del colegio de los Sagrados Corazones también de Francisco Coello y este colegio cuya iglesia junto a la Virgen Grande de Luis Maya y l Asunción de Santiago Basterro completan la trilogía de grandes espacios dedicados al culto en esta ciudad.

 

Pero no quisiera que olvidasen que el arte, la arquitectura y la escultura no es un producto personal. Como recordaba con motivo de la recepción de un premio, un apreciado arquitecto torrelaveguense, también antiguo alumno de este colegio, la arquitectura surge del buen promotor. En este apartado sólo la fortaleza del espíritu del padre D. Ángel Lucas, su tesón, su confianza en os autores y su capacidad de gestión hicieron posible la fianalización de este bello conjunto. Lo mismo se podría decir de D.Vicente Sámano como su brazo ejecutor: disciplina, paciencia, sabiduría, confianza y compromiso con la obra hasta el punto de haber dedicado una parte de su vida a la docencia en sus aulas, a enseñarnos a amar la geometría. Y es que, quisiera destacar que para mi, sin duda alguna, ésta es una obra de juventud, no solo por lo que emana de sus aulas, sino por la constante juventud de los autores. Las cuatro personas a las que hay dedicamos estos actos generaron esta obra jóvenes, muy jóvenes, y eso se transmite en su valentía, en su decisión y en su resultado. Su actual juventud solamente corrobora su capacidad artística, ya que, al contrario de lo que sugieren algunos incapaces, el Arte, independientemente de la edad con la que se cuente, ha de ser joven porque siempre está adentro, alegre, en continua búsqueda…”

 

C/ Padre Damian, 26 39300 Torrelavega T.94 288 20 17 F.94 280 49 89 correo: colegio@nspazt.com
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